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Voces del narrador y del personaje

Hoy os quiero hablar de un elemento narrativo un poco complejo, las voces del narrador y del personaje.

Narradores

voces del narrador y del personajeVamos a empezar hablando de la figura del narrador, cuya función es contar la historia a alguien (puede ser a un personaje o al lector directamente). Existen narradores muy cercanos a la acción, como los narradores protagonistas o testigos. Un ejemplo del primer tipo sería Katniss Everdeen en “Los Juegos del Hambre” y uno del segundo sería Watson en las historias de Sherlock Holmes. En otras ocasiones podemos encontrar narradores que se sitúan muy lejos de la acción, que son totalmente impersonales (en el sentido de que ningún personaje de la historia realiza esa función y no se utiliza ninguna “excusa” para justificar el relato).

En el caso de de los narradores cercanos, la voz del personaje y del narrador es la misma; son los propios personajes los que nos muestran su visión del mundo y cómo reaccionan a él. Tomemos como ejemplo “Canción de Hielo y Fuego”. Cada capítulo tiene un narrador-personaje distinto. Tyrion ve el mundo de un modo distinto de cómo lo ve Sansa o Davros. Y eso es lo que hace que sea interesante el cambio entre ellos.

Evidentemente, usar varios narradores permite a Martin hilvanar una historia tan enorme como la que está contando, pero además nos deja experimentar el mundo desde diferentes personajes. Podemos ver cómo cada uno reacciona a distintos eventos. En conjunto, es un recurso que da riqueza y profundidad a la narración.

Voces

La voz de un narrador o de un personaje no es sólo el modo en que se expresa, sino también, como decíamos antes, el modo en que ve el mundo, un reflejo de su personalidad y de todo lo que lo hace único e interesante.

Pero aquí empiezan a complicarse las cosas. En los narradores cercanos la voz del narrador y del personaje se mimetizan; el narrador nos habla con la voz del personaje. De manera intuitiva el lector entiende eso con facilidad; sabe que las opiniones de Jaime no son universales, como tampoco lo son las de Cersei. El hecho de usar varios de estos narradores en la misma obra ayuda a afianzar esa sensación.

De ese modo el autor (o sea, nosotros, que somos los que armamos la historia a través de los narradores) conseguimos algo muy importante, que el lector no confunda la opinión o las palabras de un personaje con una verdad absoluta.

Cuando el narrador se aleja de la acción y se vuelve impersonal (en el sentido de que no hay ningún personaje que realice esa función), el lector asumirá que la voz del narrador es la del autor y, por lo tanto, la de quien maneja todos los hilos y toda la información. ¿Por qué sucede esto? Porque las historias no se cuentan solas; alguien nos las tiene que contar y, por lo tanto, de manera inconsciente buscamos esa figura.

Por esa razón, uno de mis recursos favoritos en la narrativa, que es el narrador no fidedigno, es más fácil de utilizar con narradores protagonistas o testigo.

Simplificando mucho, el narrador no fidedigno es un recurso en el que en algún momento de la historia revelamos que el narrador ha estado mintiendo en su exposición. Que un narrador como Watson “adorne” la acción es mucho más creíble que lo haga un narrador omnisciente, que no tiene ninguna implicación en la historia ni motivos para “mentir” al lector salvo para buscar ese golpe de efecto. Una obra, aunque no sea literaria, que consigue ese efecto de manera muy interesante es “Sospechosos Habituales”.

Voces del narrador y del personaje

¿A dónde quiero llegar? La narrativa clásica nos ha enseñado que en algún momento un personaje determinado hará un discurso en el que, básicamente, expondrá la naturaleza básica del mundo y le dará sentido a todo lo que ocurre a los personajes. Puede ser Gandalf diciéndole a Frodo que todo ocurre por una razón, puede ser Sherlok descubriendo al culpable y exponiendo cómo lo ha hecho o puede ser el corifeo de la dramaturgia griega dándole al público la lección o “moraleja” de la historia.

Lo hemos visto tantas veces en géneros tan dispares que, como lectores y público, nos resulta difícil no creer ese “discurso” del personaje y asumir que en ese instante, su voz es la del autor diciéndonos por qué nos está contando esa historia.

Los únicos personajes que pueden hacer eso y a los que el lector no creerá en primera instancia serán los criminales, especialmente los asesinos. Y, aún así, nos sentiremos tentados de escuchar sus palabras y dejarnos seducir por su perversa lógica. No tanto porque sean figuras atractivas, sino porque nos hemos acostumbrado a esa “exposición” final.

El problema de Interstellar

El contenido de este artículo viene a raíz de una discusión reciente que tuve sobre la película de Nolan. Estábamos comentado obras de ciencia ficción que nos hubieran gustado y un amigo dijo que la película le habría gustado si no fuera porque al final todo iba sobre la fuerza del amor. Y yo me quedé sorprendido. Interstellar siempre había ido sobre una paradoja temporal. Allí no hay amor que valga.

voces del narrador y del personajeEntonces caí en la cuenta que muchas personas habían interpretado las palabras del personaje de Anne Hathaway sobre que el amor es lo que mantiene unido al universo con esa “exposición” de la intencionalidad de la obra. La voz del personaje y la del narrador se habían fusionado y, siguiendo esa tendencia tan extendida en tantas historias, los espectadores asumían que esa era realmente la “verdad” de la historia.

No diré que Interstellar va sobre paradojas temporales porque no conozco a Nolan y realmente no le puedo preguntar qué nos quería contar. Yo entendí la película de esa manera, pero lo hice interpretando escenas con un trasfondo de ciencia ficción que para mí es muy intuitivo. Pero entiendo perfectamente las personas que la interpretan del otro modo (y entiendo también que al hacerlo de esa manera parezca una mala película).

Seamos sinceros, el problema no es nuestro, es de Nolan. En esa escena es demasiado fácil mezclar la voz de Hathaway con la del narrador y, por ende, con la del autor. Si esa no era su intención, debería haber encontrado el modo de contradecirla de algún modo.

Así que (y esto es mi voz como “narrador” haciendo un resumen del artículo) sed siempre conscientes de cómo el lector puede interpretar las palabras de un personaje y aseguraros que no confunda su voz con la del narrador.

 

Por | 2017-11-20T10:42:48+00:00 5 julio, 2017|Disección Literaria|Sin comentarios

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