.

Las ocho recomendaciones de Kurt Vonnegut

Hoy vamos a tomarnos un descanso del Derecho y su relación con el oficio de escribir. Tenemos que volver con el tema de los derechos de autor y las sociedades de gestión desde el punto de vista de un autor que se autopublique, pero lo dejaremos para otro día.

RecomendacionesMi artículo versa sobre los consejos que nos dan a los escritores no profesionales. Usualmente, solemos preguntar, leer o indagar sobre qué es lo que hace que unas personas sean más leídas que otras. Como recientemente he leído a Kurt Vonnegut, autor de Matadero número 5 o El desayuno de los campeones, escribiré sobre sus ocho recomendaciones para escritores de relatos, aunque pienso que nos sirven a todos en general, escribamos relato, novela o lo que plazca.

El primero de ellos es “Considera el tiempo de una persona extraña de manera que no piense que lo ha desperdiciado”. Parece sencillo: no hagas que tu lector malgaste el tiempo en detalles, hechos o descripciones innecesarias porque como le des una excusa para dejar el libro, lo hará. La trama debe estar estructurada de tal manera que el conflicto central esté siempre en el punto de mira y las secundarias también deben ser importantes (o entretenidas).

El segundo es “Dale al lector un personaje con el que se identifique de alguna forma”. Este factor permitirá que los lectores se posicionen y, si les gusta un personaje, se interesarán en saber qué le sucede y les mantendrá enganchados a la lectura. Piensa en la vida misma y su variedad de personas.

El tercero: Cada personaje debe querer algo, aunque sólo sea un vaso de agua.” Este consejo se las trae. ¿Cuántas veces hemos leído o visto en una serie o una película, personajes que llegan a escena sólo para rellenar, que no hacen nada más que acompañar al protagonista?

Los personajes, aunque sean monstruos, deben ser creíbles, tener sueños, problemas, pesadillas, motivos … aunque ese motivo sólo sea la sed.

Vayamos con uno de mis escritores favoritos, mi alter ego George R. R. Martin. En Canción de Hielo y Fuego, todos sus personajes tienen motivos que justifican las acciones que desarrollan: Arya se quiere vengar de los que han acabado con su familia, Cersei quiere proteger a sus hijos y utiliza sus artes para ello, Oberyn quiere hacerle daño a los Lannisters a costa de su propia vida y Pastel Caliente quiere hacer una estupenda repostería.

Ya estamos a la mitad. Vamos con la cuarta y no menos impresionante: “Cada frase debe hacer una de estas dos cosas: o desvelar un personaje o hacer avanzar la trama.” Esta frase la tiene que haber escuchado de su editor. Lo cierto es que una frase inútil sólo llevará al lector a aburrirse. Y si no la quitas tú, alguien llegará y te la quitará, porque es necesario. Un párrafo que contenga una descripción detallada de los elementos de una habitación sólo sirve en tu obra si es necesario porque si detallas una habitación con una biblioteca y sus libros, y el personaje sólo pasa por allí sin que llegue a suceder nada …

La quinta es rara aunque tiene mucho sentido: “Inicia tu historia tan cerca del final como fuese posible.

Una historia corta es íntima, está limitada en su extensión pero tiene que ser detallada en sus personajes, hechos y ambiente. Imagina un padre y un hijo que tienen que hablar sobre sus conflictos y van a un bar. El padre la lía y son echados. Y así varias veces hasta que el hijo se marcha sin que hayan podido solventar nada. Y el hijo se marcha porque tiene que coger el tren, mientras su padre grita a un kiosquero. Esta historia no se puede contar desde que el hijo inició el conflicto con su padre siendo un niño.

La sexta te llamará mucho la atención: Sé un sádico. No importa si tus personajes principales son dulces e inocentes. Que hagan cosas horribles es necesario para que el lector sepa cómo son realmente.

No hace falta que recordemos a George R.R. porque no es el único que utiliza esta máxima. Los hechos terribles permiten que haya un buen drama y el sufrimiento en los personajes, haciéndolos vulnerables, nos lleva a conocer realmente cómo es una persona.

Ya casi terminamos… “Escribe para satisfacer solo a una persona. Si abres una ventana y le haces el amor al mundo, por decir algo, tu historia cogerá neumonía.

Escribe para ti mismo o para alguien concreto, nunca escribas porque está de moda, ni de lo que está de moda.

Bueno, llegamos al final. “Dale a los lectores solo la información que necesiten tan pronto como se pueda. Puedes hacerles sufrir con el suspense, pero los lectores deben comprender lo que está sucediendo, dónde y por qué. Si ellos pueden terminar la historia, lo mejor sería que las cucarachas se comieran las últimas páginas.

Puede que este consejo os sorprenda pero suministrar información en el world-building ayuda a que los hechos y los personajes sean creíbles, pero también evitará que tengas fallos de coherencia interna o que tengas que hacer un deus ex machina.

¿Tienes que seguir estos consejos?

Depende. Vonnegut siempre hacía mención a Flannery O’Connor. Nunca cumplió estas reglas salvo la primera y él la admiraba.

Volvamos al cuaderno.

Por | 2017-03-27T11:22:27+00:00 27 marzo, 2017|Disección Literaria, Recursos Narrativos|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Juan Luis García

Juan Luis nació el primer día de 1968. Llegó al colegio con tres años, no sabe si por el tamaño de su cuerpo o de su curiosidad. Escribió de pequeño pero los profes de la época le desanimaron tanto que se encaminó hacia las ciencias. Estudió Biología aunque quiso ser médico pero descubrió que la naturaleza se defiende con una toga y, ya de mayor, tras aprobar unas oposiciones del Estado, estudió Derecho con dos niñas en el mundo y una compañera inigualable. Lector empedernido desde la escuela, donde su profesora de Ciencias le mostró a un Asimov que las explicaba sin ser aburrido llegó a leer libros impensables en la actualidad con 8 años como la Ilíada o La Odisea. Incansable buscador, artesano del pan y del jabón, probó un curso de verano en Factoría de Autores para leer mejor y recordó lo que le gustaba escribir y contar sus inquietudes. Continúa formándose en escritura y desde ese verano de 2015 intenta no dejar de escribir, ni de aprender.