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Proceso administrativo en la escritura

Podemos definir como administración al conjunto de tareas que nos permiten lograr un objetivo de manera eficaz y eficiente. De tal manera que, para lograr su propósito, la administración cuenta con algunos recursos y herramientas que le permiten maximizar las ganancias, reduciendo los recursos utilizados.

Una de esas herramientas, la cual es base para la administración moderna, es el proceso administrativo. Este proceso, creado por Henri Fayol en 1916, es una serie de etapas que nos permiten organizar de mejor manera las acciones que tenemos que realizar para cumplir un objetivo. Y aunque fue pensado inicialmente para ser ejercido dentro de las organizaciones, no se limita su uso en ellas. Es por eso que hoy intentaré transponer este concepto a la escritura creativa.

El Proceso administrativo

Empezaré diciendo que el proceso cuenta con cuatro pasos que son generalmente aceptados por la comunidad administrativa, y aunque hay ciertos autores que le añaden uno o dos etapas más, estos son disgregados de las fases ya existentes para facilitar su compresión.

proceso administrativoEl primer paso es uno que Factoría de Autores ha tomado como estandarte, y es la Planeación. En el proceso administrativo, la planeación, es la fase con la que inicia todo. Si no se define un objetivo a seguir, se estará caminado a la deriva, provocando con ello, que los pasos que se den nos lleven a lugares inciertos o contrarios a nuestro propósito. En la escritura ocurre lo mismo, pues cuando no pensamos en planear una obra, solemos ir dando tumbos dificultando nuestro camino para lograr terminar un relato o novela. La Planeación es vital para saber el rumbo que hay que tomar. Una planeación no garantiza el éxito, pero si nos da pautas para saber a dónde ir y cómo llegar ahí. Pero tenemos que tomar en cuenta algo respecto a la planeación, y es que un buen plan debe ser lo suficientemente flexible para irse adaptando a las circunstancias que se presenten. No obstante, no se debe cambiar la meta, sino la forma en que podremos alcanzar nuestro objetivo. Recordemos que: cuando algo no se planea, se improvisa.

Una vez que se haya definido los objetivos y planes, es preciso organizar los recursos necesarios antes de lanzarnos al trabajo. Por eso esta segunda etapa se llama Organización, pues su propósito es allanar el camino para empezar con la ejecución del plan. En esta etapa nos preparamos para entrar en operaciones, recopilando los insumos necesarios que nos permitan alcanzar los objetivos. Al igual que en una empresa, en la escritura creativa, es vital que no empecemos a escribir inmediatamente después de haber terminado el plan, sino que hay que preparar otras cosas que complementen nuestro trabajo de planeación. Tales recursos pueden ser: recolectar documentación, desarrollar los personajes o construir un mundo ficticio para nuestro relato (world building). Estos elementos no solo facilitan la escritura, sino que enriquecen la obra, otorgándole un valor agregado a nuestro producto final.

Es turno de la acción. Dirección es, básicamente, lo que podríamos entender como conducir un barco. Seguimos el rumbo trazado usando nuestro conocimiento e interpretando nuestro entorno. Sin un adecuado manejo podríamos perder la orientación, aun sin importar todos los preparativos y los planes que hicimos, pues no seremos capaces de ejecutarlos como lo habíamos pensado. Es aquí donde la administración se convierte en arte, pues aunque el conocimiento ayuda, es obra del administrador, a través de su experiencia, saber conducir a la empresa adecuadamente.  Se podría decir que en la escritura es lo mismo. Escribir hace al escritor, por lo que una planeación no basta, hace falta más, no solo conocimiento, sino estilo, habilidad, técnica, esas cosas que solo un dotado o un perseverante tienen. Se deben conjugar ambas cosas: la teoría y la práctica. Es tan importante una cosa como la otra. Ambas se entrelazan para hacer del escritor alguien sobresaliente. No hay atajos, y es importante prepararnos para el fracaso, para aprender de las áreas de oportunidad, aunque solo el conocimiento de la técnica nos mostrara esos errores de los que hay que aprender.

Y justamente los fallos son los que nos harán crecer, o como se diría en el argot administrativo, solo con el Control adecuado se tendrá un producto de calidad. La meta final no es el concluir con la producción, sino el presentar un producto adecuado que satisfaga las necesidades de nuestro cliente. Por eso es importante el control, no como una parte final, sino como una etapa que se integra en el proceso mismo de la dirección. Controlar no significa castigar, sino revisar constantemente el proceso para presentar un servicio o producto apropiado. Al igual que la administración, el proceso de escribir no concluye con terminar una obra, hace falta la revisión y corrección. Y es aquí donde muchos escritores novatos fallan, pues no realizan tales acciones. Una y otra vez se nos repite en factoría de Autores que se debe revisar todo relato terminado, pues es muy probable que se tengan fallos. La revisión es parte esencial de la escritura, y ninguna obra debe ser publicada sin esta parte tan importante del proceso.

Como podemos ver, el proceso administrativo encaja muy bien cuando se trata de escribir una obra de ficción, pues nos muestra lo que hay que hacer en cada etapa. No obstante, el proceso no abarca todo, pues hace falta una pieza importante: la venta. Para ello se puede emplear la mercadotecnia. Es por eso que en el próximo artículo hablaré de la relación que existe entre la mercadotecnia y la literatura.

Por | 2017-05-31T09:49:11+00:00 31 mayo, 2017|Fiscalidad y Legalidad|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Raul Veliz
Raúl Véliz Salas (Durango, Mx, 1981) es licenciado en Administración de empresas y terminó la maestría en administración de negocios.