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Onomatopeyas. Qué son y cómo utilizarlas

No, no voy a caer en el chiste fácil. Y si alguien no sabe a qué me refiero, es que escucha pocos chistes malos. ¡Ah! ¿Que queréis que os lo cuente? ¿Estáis seguros? Bueno… Allá vosotros…

Cof, cof… Y ahora que ya me he aclarado la garganta, prosigamos con el artículo serio y formal al que os tengo acostumbrados.

Este mes os voy a hablar sobre las onomatopeyas y cómo manejarlas en un texto. ¿Que aún sabéis qué son? ¿Que nunca las habéis utilizado en una narración? Vamos a solucionarlo en un pispás.

Definición

Dice la RAE que los significados de onomatopeya son:

  1. f. Formación de una palabra por imitación del sonido de aquello que designa. Muchas palabras como quiquiriquí han sido formadas por onomatopeya.
  2. f. Palabra cuya forma fónica imita el sonido de aquello que designa; p. ej., runrún.

Carreter lo define como el “fenómeno que se produce cuando los fonemas de una palabra describen o surgieren acústicamente el objeto o la acción que significan”.

Las onometopeyas nos sirven para dar plasticidad al texto, para salir de las dos dimensiones del papel y ambientar, como nosotros queremos, lo que está sucediendo. Nos metemos en la mente del lector y le contamos lo que debe ver, sentir y escuchar.

La lectura de una sola palabra, una onomatopeya, explica perfectamente el sonido o el ruido que se produce en determinado momento en una historia. Si el lenguaje debe ser concreto y efectivo, las onomatopeyas son estupendas para crear ese escenario en el que el lector se pierda. Queremos que viva nuestro relato, también que lo escuche.

Es significativa su función, por ejemplo en la novela gráfica o en los cómics. Por esa razón, quizá penséis que las onomatopeyas solo se utilizan en este género o en el infantil, pero veremos que hay varias formas de que el lector se meta en ambiente utilizando este recurso en otro tipo de géneros.

Tipos de onomatopeyas

Tenemos entonces dos conceptos diferentes, pero ligados entre sí.

  1. Un proceso de formación de palabras mediante la imitación de sonidos.
  2. El producto de este mismo proceso, es decir, la palabra ya formada.

Ejemplo: zum-zum  (zumbido) o zas (bofetada). Pero también podemos formar palabras en sí mismas que funcionan como onomatopeyas. Con esos dos ejemplos, zumbido es una onomatopeya porque suena igual que el ruido al que describe y además nos indica una acción. Está pasando en ese mismo momento. “Las abejas zumban”.

¿Y si cogemos el sustantivo zasca? No está admitido aún por la RAE, pero no me digáis que no es una bofetada dialéctica. Lo dicho, una palabra lo resume todo.

Podemos encontrar por ahí bastantes onomatopeyas ya creadas, o asimiladas por el oyente que utilizamos a diario. Por ejemplo, la Fundeau nos ofrece este listado recopilado por José Martínez de Sousa sobre la representación de sonidos:

  1. aceleración de motocicleta: ¡brrrum, brrrum!
  2. ametralladora: ¡ra-ta-tá!; ¡ra-ta-tá!
  3. aplausos: ¡plas, plas!
  4. asco: ¡aj!; ¡puaj!
  5. aullido del lobo: ¡auuu!
  6. balido de la oveja: ¡beee!
  7. beso: chuic; mua
  8. bofetada: ¡zas!; ¡paf!
  9. bomberos: ¡uuuuh, uuuuh!;¡niinoo, niinoo!
  10. burbujas del agua: ¡glu, glu, glu!
  11. caída: ¡catapumba!; ¡pumba!
  12. campana: ¡talán, talán!; ¡tolón, tolón!; ¡tan, tan!
  13. campanas (repique): ¡din don!, ¡dindon!; ¡din, don,dan!, ¡din, don,dan!
  14. campanilla: ¡tilín, tilín!; ¡tintín, tintín!
  15. canto de los pájaros: ¡pío, pío, pío!
  16. canto de los pollitos: ¡pío, pío, pío!
  17. canto del gallo: ¡quiquiriquí!
  18. cañonazo: ¡buuum!
  19. carcajada: ¡ja, ja, ja!; ¡je, je, je!;¡ji, ji, ji!; ¡jo, jo, jo!
  20. carraspeo: ¡ejem, ejem!
  21. castañuelas: ¡ria-pitá!
  22. cencerro: ¡tolón, tolón!
  23. chapoteo: ¡chap, chap!; ¡chop,chop!
  24. chasquido: ¡chas!; ¡zas!
  25. claxon: ¡piiii!, ¡piiii!
  26. cloquear la gallina: ¡cloc, cloc!
  27. comer: ñam, ñam, ñam
  28. conversación ininteligible: bla, bla, bla
  29. corneta: ¡tururú!
  30. cornetín de órdenes: ¡tararí!
  31. cristal contra cristal: ¡chin-chin!, ¡tintín!
  32. cuco: ¡cu-cu, cu-cu!
  33. desperezarse: ¡oaaa, oaaa!
  34. disparo de cañón: ¡pum!
  35. disparo de escopeta: ¡pum!
  36. disparo de fusil: ¡pum!
  37. disparo de pistola: ¡bang!; ¡pam, pam!
  38. estallido fuerte: ¡buuum!
  39. estallido pequeño: ¡tric!; ¡tris!
  40. estornudo: ¡achís!
  41. explosión: ¡buuum!; ¡pum!
  42. gallina: co, co, co
  43. ganso: on, on
  44. golpe (en general): ¡cataplam!,¡cataplán!;¡cataplum!; ¡cataplún!;¡catapum!; ¡plum!;¡pum!
  45. golpe contra el agua: ¡paf!; ¡zas!
  46. golpe contra el suelo: ¡plaf!; ¡clonc!
  47. golpe en la puerta: ¡toc, toc!; ¡tras, tras!,¡pon, pon!
  48. golpe sobre el yunque: ¡tan, tan!
  49. golpes repetidos: ¡zis, zas!
  50. gota de agua: ¡ploc!
  51. grillo: ¡cri, cri!
  52. grito de dolor: ¡ay!
  53. gruñido: ¡gr…!
  54. gruñido del cerdo: ¡oenc, oenc!
  55. hipo: ¡hip!
  56. ladrido del perro: ¡guau, guau!
  57. llanto de un bebé: ¡bua, bua!
  58. lluvia suave: plic, plic
  59. maullido del gato: ¡miau, miau!
  60. muelles del colchón: ¡ñeeec, ñeeec!
  61. mugido de vaca o buey: ¡muuu, muuu!
  62. oca: on, on
  63. pajarito: ¡pío, pío!, ¡pío, pío!
  64. parpeo del pato: ¡cua, cua, cua!
  65. pavo: ¡gluglú!
  66. péndulo del reloj: tic-tac, tic-tac, tic-tac
  67. perdiz: ¡aj, aj, aj!
  68. pito: ¡piiii!, ¡piiii!
  69. puñetazo: ¡zas!
  70. rama que se quiebra: ¡crac!
  71. rana: ¡croac!
  72. rasgadura: ¡ris ras!; ¡tris!
  73. ratón (de ordenador): clic
  74. rebuzno: ¡hiaaa, hiaaa!
  75. relincho del caballo: ¡hiiii, hiiii, hiiii!
  76. repugnancia: ¡aj!, ¡puaj!
  77. risa abierta: ¡ja, ja!
  78. risa astuta: ¡je, je!
  79. risa contenida: ¡ji, ji!
  80. risa socarrona: ¡jo, jo!
  81. roce de seda contra seda: frufrú
  82. ronquido: rrrrrrrrr
  83. ronroneo del gato: rrr rrr rrr
  84. rotura de objetos: ¡crag!
  85. silencio: ¡chist!; ¡chiss!; ¡chsss! (la incluimos aquí porque es muy frecuente, aunque no sea propiamente una onomatopeya).
  86. sirena de ambulancia: ¡uuuuh, uuuuh!
  87. sueño: zzz, zzz, zzz
  88. tambor: ran rataplán; tantarán;tantarantán
  89. teléfono: ¡riiin, riiin!
  90. timbre: ¡rin, rin!
  91. toque de trompeta: ¡tarara!; ¡tarará!; ¡tararí!; ¡tururú!; ¡turututú!; ¡tuturutú!
  92. trasiego de líquido: ¡glu, glu, glu!
  93. viento: sss sss sss
  94. zumbido de abejas: zzzzzzz

Un zasca es una bofetada dialéctica tweet

Podemos encontrar entonces, varias clasificaciones respecto a la creación de onomatopeyas. Esta es la que más me gusta, de unos señores llamados Hinton, Nichols y Ohala en 1994.

Simbolismo fónico corporal: uso de algunos sonidos o patrones tonales para expresar el estado interno, emocional y físico, del hablante. Ej.: mmm (duda), hip (hipo), cof (toser).

Simbolismo fónico imitativo: onomatopeyas que representan sonidos de la naturaleza. Aquí incluían también la subclase palabras imitativas del movimiento para los casos en los que se imitan movimientos diferentes. Ej.: fuu (viento), cloc cloc (gotas), zas (movimiento rápido).

Simbolismo fónico sinestésico: representación a través de símbolos acústicos (vocales, consonantes, prosodia) de fenómenos no auditivos tales como las propiedades visuales, táctiles, o propioceptivas de los objetos, como el tamaño y la forma. Ej.: tachán (aparecer), cui (morir), frufrú (seda).

Simbolismo fónico convencional: asociación analógica de ciertos fonemas o grupos de fonemas con ciertos significados. Ej.: el sonido /kl/ en castellano que se relaciona con golpes (clic, clinc, clac) o /kr/, con el sonido que produce algo al romperse (crac, cras, croc).

onomatopeyasComo curiosidad, las onomatopeyas son distintas según el idioma que se hable. Los sonidos no corresponden exactamente con los ruidos a los que imitan y podemos encontrarnos, por ejemplo, que el guau guau de un perro en nuestro idioma será wuff en alemán o arf en inglés. Por lo tanto, los problemas en su traducción en un texto son importantes como podéis leer aquí.

Centrándose en la pragmática de las onomatopeyas, Ibarretxe, en su estudio Onomatopeyas del euskara: análisis y ejemplos (2009), distingue entre las siguientes funciones:

Función dramatúrgica: onomatopeyas que añaden expresividad.

Función estilística: onomatopeyas que aportan una estética a la estructura de un texto.

Función lingüística: onomatopeyas que, en algunas lenguas, destacan o marcan posiciones o elementos de foco en una estructura sintáctica.

¿Que no sabíais que las onomatopeyas dan tanto de sí? Pues aquí estoy yo para sacaros del error con un palazo de los que hace crujir las costillas. (Guiño, guiño).

  1. Jugando con el lenguaje

Las onomatopeyas pueden ser tanto auditivas como visuales, y las dos se pueden utilizar para conseguir una respuesta en el lector. Jugando con los símbolos y las normas que conforman el lenguaje, podemos visualizar o escuchar una escena.

  1. Las onomatopeyas visuales pueden formar caligramas: poemas, frases o pequeños textos que toman la forma visual del tema del que tratan. Tan simple como: Locomotora (y jugamos con la letra “o” como si fueran las ruedas de la locomotora).

Ejemplo de caligramas son:

  1. Onomatopeyas sonoras: también se puede jugar con la aliteración de ciertos sonidos que, al pronunciarlos, nos vemos inmersos en el ruido al que se asemejan. Por ejemplo:

En el silencio solo se escuchaba

un susurro de abejas que sonaba

(Égloga III de Garci Lasso, XVI)

Con la repetición de las palabras formadas por eses, se intenta reproducir el sonido de las abejas zumbando.

Cómo escribir correctamente las onomatopeyas

Tal cual. Las onomatopeyas no llevan comillas, ni se escriben en cursiva. Solo si es dicha por alguien, como cualquier palabra que escribamos literalmente (de la boca del personaje) irá entre comillas. Tampoco es necesario que vayan entre exclamaciones, a no ser que nosotros queramos darle énfasis al sonido.

¿Os atrevéis a…?

¿Os atrevéis a crear una onomatopeya? Igual en algún texto es necesario. Un sonido que no está catalogado, un mundo distinto, una ambientación única… Vimos en artículos pasados que el lenguaje está en continuo cambio y que se pueden crear nuevas palabras cuando expresan algo que antes no existía. Una onomatopeya bien construida, que el lector asocie fácilmente con el sonido que el autor quiere reproducir, os ahorrará muchas palabras descriptivas. Tenedlo en cuenta.

¿Os atrevéis a crear una nueva onomatopeya? ¡Escríbela! tweet

¿Me lo contáis? ¡Espero vuestras aportaciones!

Por | 2017-10-10T10:10:08+00:00 10 octubre, 2017|Ortografía y Gramática|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Nieves Muñoz
Nieves Muñoz nació un octubre de 1976 y desde siempre tuvo la necesidad de escribir, pero sus derroteros profesionales le llevaron a ejercer la enfermería en una unidad de cuidados intensivos pediátrica y neonatal. Comenzó escribiendo relatos cortos de varios géneros, porque es lectora de cualquier libro que caiga en sus manos y de mente inquieta, por lo que se atreve con casi cualquier cosa que pueda plasmar en un papel. En su página pueden leer parte de sus escritos.