.

Objetivo: terminar el manuscrito

Una de las cosas más habituales que suelen contarnos nuestros alumnos en la primera clase es que tienen muchos manuscritos empezados pero que no han logrado acabar ninguno. Ponerse a escribir es uno de los retos más duros a los que se enfrenta el escritor; la dificultad de encontrar tiempo para empezar a escribir, la tentación de las redes sociales, el cansancio, la falta de objetivos claros, la desmotivación, sentirse insatisfecho con el resultado de ese trabajo… son algunas de las razones que pueden hacer que un manuscrito se quede a la mitad y es algo que no solo le ocurre a los autores noveles, cualquiera que tenga que enfrentarse a la tarea de escribir puede verse dejando un manuscrito a la mitad.  A continuación, hago una lista de algunos de los consejos que damos en clase para evitarlo

Crea una rutina de trabajo

A veces una de las cosas más complicadas a la hora de escribir es encontrar tiempo para ponerse, sobre todo si el proyecto se alarga mucho. Es importante pensar en el tiempo que podemos dedicarle a la escritura de forma realista, no hace falta volverse un loco de la agenda y estructurar el tiempo con disciplina monacal si no te sientes cómodo con eso, simplemente organízate y ten en cuenta que posiblemente siempre tendrás menos tiempo para escribir del que esperabas, así que aprovecha todo el que tengas, disfrútalo y sácale partido. Compartimenta y ten claras tus prioridades, si estas metido hasta el cuello en unas oposiciones tendrás poco o nada de tiempo para escribir. Hay tareas prioritarias, algunas de ellas pueden quitarte mucho tiempo y energía, no pasa nada. Cuando las acabes podrás escribir, piensa en esto como una recompensa. Así evitarás frustrarte o llegar a ese momento en que quieres hacer más cosas de las que puedes abarcar.

Párate a pensar

¿Qué quieres escribir? ¿De qué trata la historia? ¿Quiénes son los personajes? Muchas veces empezamos a escribir sin tener una historia clara en la cabeza, tenemos el atisbo de una idea sin desarrollar y nos lanzamos a por ella llenos de entusiasmo. Es como tirarse a una piscina sin mirar si hay agua (o cuánta agua hay) así que llegamos a un punto en el que no sabemos cómo continuar lo que estamos contando. Edgar Allan Poe decía que para escribir una historia antes tienes que conocerlo todo sobre ella. Muchas personas piensan que esto “mata la magia” de la escritura, pero en realidad pensar y formar tu historia es lo más mágico que puedes hacer. Este proceso es creación pura. Coge un cuaderno, abre el ordenador, abre la grabadora del móvil y trata de hacer un esquema preliminar, cuéntate a ti mismo lo que quieres escribir. Es un buen modo de darte cuenta de si la historia tiene algún fallo catastrófico antes de empezarla. Cuanto más fluido sea el proceso de escritura y menos veces te interrumpas para solucionar problemas de trama, más posibilidades tendrás de acabar un manuscrito del que te sientas orgulloso.

Planifica tu manuscrito

Autores como Hemingway, Poe o Kurt Vonnegut solían decir que conocer el final de tu historia es la mejor manera de saber cómo llegar hasta él. De nuevo mucha gente opina que planificar “mata la magia” porque piensan en planificaciones largas y exhaustivas que no dejan a la imaginación ni el menor de los detalles, pero esto no tiene por qué ser así. Los métodos de planificación son flexibles, cada autor tiene el suyo y se trata de encontrar el que te venga bien, el objetivo es evitar llegar a ese punto fatídico en el que no sabes cómo continuar.

Hay una diferencia vital entre esbozar una historia y planificarla. Esbozar tu historia es hacer un resumen general, que pone tus ideas en perspectiva y te ayuda a visualizar lo que tienes en la cabeza, es un punto de partida en el que te planteas preguntas. La planificación responde a esas preguntas y da forma completa a tu idea. Hay tantos métodos de planificación como escritores, ejes cronológicos, esquemas por capítulos, fichas de personajes…

La planificación evoluciona

La planificación no es sólo el plano de tu obra, también es la guía de coherencia que se asegura que no vayas a cometer errores de continuidad. Tenla siempre a mano y si durante la escritura añades detalles, escenas o información que no habías tenido en cuenta originalmente, actualiza tu planificación para que eso no quede olvidado.

Además ten presente que, a medida que planificas y conviertes esa planificación en una obra, aprendes sobre el proceso, sobre qué técnicas te van mejor que otras, sobre cómo puedes ser más productivo. Al igual que tu estilo, tu método de planificación irá madurando con el tiempo; aprovecha para desarrollarlo y optimizarlo.

Cuidado con las expectativas

No pienses en qué vas hacer con lo que has escrito, da igual que te hayas puesto a escribir para presentarte a un concurso o que lo estés haciendo por el puro placer de escribir. Muchas veces la idea de que “lo que estoy haciendo no va a servir para nada” nos desmotiva. Mientras escribes lo único que debe preocuparte es llegar hasta el final, una vez lo consigas ya te preocuparás de todo lo demás. Huye de las opiniones tóxicas, disfruta del momento y piensa que cada fase del proceso tiene su tiempo; escritura, corrección y publicación. Mientras escribes y corriges no pienses en nada más. El miedo a fracasar puede cortarnos las alas antes incluso de empezar. Piensa que el único manuscrito inútil es el que no se acaba.

Busca tu lector cero

Escribir es solitario. Busca a alguien que te acompañe en el camino. Un buen lector cero tiene que cumplir varias condiciones y no son fáciles de encontrar. Si das con uno, ten presente que vale su peso en oro. Un lector cero debe ser alguien que sepa hacer una crítica constructiva, apuntando tanto los errores que detecte como el modo en que podrían solucionarse. Debe ser alguien exigente para obligarte a dar lo mejor de ti mismo, pero nunca duro o cruel. Debe saber ver que la obra que tiene entre manos (o incluso los fragmentos que le pasemos) forman parte de un proyecto en desarrollo, no una obra ya terminada.

Por | 2017-12-18T13:44:02+00:00 18 diciembre, 2017|Recursos Narrativos|Sin comentarios

Acerca del Autor: