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Las infinitas posibilidades de la ciencia ficción

Después de que el otro día estuviera divagando sobre géneros literarios y el problema de la nomenclatura de la ciencia ficción, hoy os quiero presentar mi visión del género y lo que para mí son las infinitas posibilidades de la ciencia ficción.

Infinitas posibilidades

Técnicamente podemos decir que todos los géneros ofrecen infinitas posibilidades. “La realidad supera siempre la ficción”, por ejemplo (Mentira. Si la realidad superara la ficción yo podría tirar bolas de fuego). Cuando nos sentamos a escribir una historia, no tenemos más límite que los que nos pongamos nosotros mismos. Podemos contar lo que queramos. Los grandes temas de la humanidad, como el amor, el tiempo, la identidad o la misma naturaleza humana se han plasmado en obras “realistas” que no contenían ningún elemento de fantasía.

Si cruzamos la linea hacia lo fantástico y nos adentramos en lo que se suele llamar “realismo mágico”, podemos encontrar reflexiones sobre todos esos temas, a veces planteadas de un modo mucho más asequible al coger ese elemento “trascendental” y convertirlo en algo externo en lugar de una reflexión interna.

Cojamos a Momo, de Michael Ende. La obra nos habla sobre la importancia del tiempo y de cómo ciertos elementos de nuestra sociedad nos tientan a “invertirlo” en lugar de disfrutarlo. Al crear la imaginería de las flores temporales, de los hombres grises, etc, Ende hace que sea más fácil representar la “idea” que quiere transmitir.

No todas las obras tienen que tener un objetivo tan elevado, hay obras que son puramente estéticas o que buscan el entretenimiento y no la reflexión, pero a mí me gusta crear que, en el fondo, incluso la historia más aparentemente intrascendente puede esconder alguna reflexión interesante.

El género mimético

Lo que me gusta de la ciencia ficción es que tiene una gran facilidad para coger cualquier tema del que se quiera hablar y convertirlo en un elemento narrativo funcional. Podemos hablar sobre el libre albedrío desarrollando una historia sobre viajes en el tiempo. Podemos hablar de la esencia de la naturaleza humana en una historia de clones. Podemos hablar de la sexualidad contando el primer contacto con alienígenas.

Es cierto que podríamos lograr lo mismo en cualquier otro género, pero la ciencia ficción tiene enorme potencial para ello sin romper en ningún momento las reglas del género. No hay ningún género en el que sea tan fácil y cómodo disfrazar una reflexión (o una pregunta) sobre la naturaleza humana y hacerla pasar como “entretenimiento”.

Puedes coger Yo, Robot, de Isaac Asimov y leerlo como una serie de relatos más o menos detectivescos sobre lo puñeteros que pueden ser los robots y los recovecos lógicos de las tres leyes. Pero detrás de esas historias puedes encontrar algunas preguntas muy interesantes, como si en realidad somos tan distintos de esos robots o si la inteligencia que poseen es similar a la nuestra.

Lo contemporáneo del futuro

La ciencia ficción nos permite, además, hablar de algo que nos preocupa a todos; el futuro. Es el género con el que mayor claridad se plasma la perspectiva de cada momento histórico, desde el optimismo desatado del siglo XIX, el miedo a los monstruos de la guerra fría o, en la actualidad, la sensación de que la tecnología nos deshumaniza. Irónicamente (o quizás no tanto) estos relatos van a inspirar a la siguiente generación de científicos que harán que el mundo se parezca un poco más a aquello que leyeron o imaginaron.

Dentro de esas infinitas posibilidades están las expresiones más pesimistas y optimistas de ese futuro. Mi generación creció temiendo que viniera un T-1000 a matarles o que las inteligencias artificiales se revelaran contra nosotros, pero también se “enamoró” de Jonhy 5 o de Data, criaturas que a pesar de buscar su humanidad, ya lo eran a nuestros ojos.

La ciencia ficción pone un espejo delante de nuestro progreso y nos devuelve infinitos reflejos que, sin que ninguna sea del todo exacto, a su vez todos condicionan el futuro al que haremos frente.

 

Por | 2017-10-19T08:07:34+00:00 19 octubre, 2017|Disección Literaria|1 comentario

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