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Japonismos: El Efecto Rashōmon

Este mes vamos a tratar el tema del “Efecto Rashōmon” que se trata en los talleres de narrativa de Factoría de Autores, analizando sus orígenes: de dónde viene ese nombre, qué es Rashōmon y por qué tratamos esto en la sección de japonismos.

Rashōmon

Seguramente muchos de vosotros ya sabréis que Rashōmon es una película del gran Akira Kurosawa del que hablaremos en este mismo artículo, pero lo que muchos no saben es quién fue Ryonosuke Akutagawa.

Ese nombre que suena tan raro en castellano, en realidad es un nombre tremendamente rimbombante en japonés ya que significa “hijo del dragón” porque, de hecho, nació en el año del dragón, en 1892 en Tokio. Su madre sufría una grave enfermedad mental (se dice que psicosis) y murió en 1902 por lo que Ryonosuke fue adoptado por el hermano mayor de su madre. A la mujer de éste no debió de hacerle mucha gracia porque invertía demasiado tiempo y energía en convencer al chiquillo de que también sufría la misma enfermedad mental que su madre. Por lo visto esto hizo bastante mella en él porque, finalmente a los 35 años, el 24 de julio de 1927, se suicidó por una ingesta masiva de veronal. El pobre hombre, psicosis seguro que no tenía, pero una depresión bastante potente sí que le provocaron unas circunstancias vitales no demasiado favorables, entre otras que no le dejaran casarse con quien le diera la gana, por ejemplo. Aquí dejo un fragmento de su nota de suicidio:

 “Una vez tomada la decisión de suicidarme (yo no lo veo en la forma en que lo ven los occidentales, es decir como un pecado) me resolví por la forma menos dolorosa de llevarlo a cabo. Excluí, por razones prácticas y estéticas, la posibilidad de ahorcarme, dispararme un tiro, saltar al vacio u otras formas de suicidio. El uso de drogas me pareció el camino mas satisfactorio. Y por el lugar, tendría que ser mi propia casa, cualquiera sean los inconvenientes para mi familia. Como una suerte de trampolín, al igual que Kleist y Racine, pensé en la compañia de una amante o un amigo, pero habiendo elevado la autoconfianza, decidí seguir adelante solo. Y la última cosa a considerar, fue asegurarme una perfecta ejecución, sin el conocimiento de mi familia. Después de unos meses de preparación me convencí de la posibilidad de realizarlo”

Dejando a un lado lo personal, vamos a hablar de su obra, Rashōmon, publicada en 1917 donde describe la decadencia de las tradiciones japonesas. Hay que tener en cuenta el periodo de apertura que se estaba viviendo en la era Meiji, donde el antiguo sistema feudal y todas la formas tradicionales de vida dejaron paso a una existencia diluida en las costumbres occidentales que trajeron los intercambios comerciales fomentados por la nueva política del gobierno.

¿Pero qué es Rashōmon en realidad? Bueno pues fue la puerta más grande de Kioto durante la era Heian (del 794 al 1185) pero durante el siglo XII empezó a deteriorarse y a convertirse en el lugar de reunión de gente de mala vida. Es difícil imaginarse un lugar donde la gente tira cadáveres y además abandona bebés indeseados… menuda mezcla ¿no? Es el símbolo de decadencia perfecto. Pero la historia de Akutagawa no es la primera que usa Rashōmon como escenario de decadencia, hay una obra del siglo XV de teatro noh (teatro de máscaras japonés) con ese título.

 

 

Y por fin llegamos donde Akira Kurosawa se topa con el relato de Akutagawa y decide hacer una película en 1950 creando el susodicho “Efecto Rashōmon”.

Veamos, Kurosawa era un visionario y tal como estaba planteada, le costó bastante encontrar financiación para un proyecto “tan raro”. Honestamente, la sociedad japonesa tiene muchísimas virtudes pero a veces, virtudes como mantenerse firmes en sus convicciones y ser inflexibles en ciertos aspectos, se convierten más bien en escollos a superar.

Por otro lado, destacar que esta película no sólo se basa en el relato de “Rashōmon” si no que también tiene parte de otro relato del mismo autor titulado “El bosque”. Pero juntar dos relatos distintos en un guión no la hace revolucionaria, lo que ha hecho que esta cinta marque un hito en la historia ha sido la forma en que se desarrolla ese guión.

Rashōmon

¿Qué es el efecto Rashōmon? Pues es el efecto producido por la subjetividad y la percepción personal a la hora de contar la misma historia o situación… o sea, cada uno cuenta la fiesta en función de cómo le ha ido y no se sabe si los hechos han sido así en realidad porque todas las versiones son razonablemente posibles.

¿Cómo se hace esto en este filme en concreto? Bueno pues en Rashōmon estamos en un escenario muy concreto: se ha producido un crimen y los implicados (testigos y acusado) están declarando ante el juez, con lo cual es fácil hacer que cada uno plantee su versión de forma subjetiva y cuente la historia desde su punto de vista.

Así que en resumen: Toda historia en que se cuenta en flashback donde varios personajes ofrecen versiones distintas de la misma según su visión subjetiva de los hechos, es un claro efecto Rashōmon.

Y ahora me decís: ¿cuándo hablaremos de Kurosawa? Pues un artículo no sería suficiente para tratar la obra de este director así que me temo que hablaremos varias veces de él en esta sección, sobre todo en aquellas películas que están relacionadas con el mundo literario. Para muestra un botón: Kurosawa y Shakespeare… ahí hay tema, así que posiblemente en esta sección veremos algún artículo sobre el tema, hasta entonces espero que os haya gustado este artículo y que sigáis disfrutando de esta sección tanto como yo escribiéndola.

Por | 2017-11-08T09:12:32+00:00 8 noviembre, 2017|Japonismos|2 Comentarios

Acerca del Autor:

Isabel Briones

Este ser que aquí escribe, nació el 26 de noviembre de 1979 en Madrid y fue arrastrada a tierras del norte de las que jamás volvió, pero desde las que emprendería numerosas aventuras hacia el país del sol naciente, en su afán por conquistar la ancestral sabiduría de esa compleja civilización.
Mientras no viajaba, estudiaba Bellas Artes para llenar su trocito del mundo de colores vibrantes y donde descubrió, en la etapa de postgraduada, mientras realizaba el master de Libro Ilustrado y Animación, que quizá sabía escribir algo más que su nombre completo.
Después de realizar algunos cursos de escritura, ya que estaba, se lió la manta a la cabeza y completó el Master de Guión de Cine y Televisión del Instituto de Cine de Madrid.
Actualmente sigue con su labor creativa como diseñadora gráfica y mercenaria en general ya que, a parte de dar clases de japonés y dibujo, es traductora freelance.

  • AbelardoLG

    ¡Qué curioso…! ¡He aplicado este «efecto Rashōmon» en mi libro sin saber que esa técnica tenía un nombre! 🙂

    Yo escribí un libro donde una mujer escribe una carta de unos hechos acaecidos en el pasado.

    Es el primer libro de una pentalogía.

    Los otros libros van a tratar de manera similar: el marido de esta mujer contara los mismos hechos desde su punto de vista (serán dos tomos) y, finalmente, los trabajadores de la plantación de algodón donde vive esta mujer contarán las suyas propias. 🙂

    • Hitomi Matsumoto

      Enhorabuena, Abelardo, sobretodo por haber completado esa obra y tener un proyecto en mente tan interesante.

      La verdad es que muchas veces utilizamos recursos que ni sabemos que tienen nombre, simplemente por impulso o porque llevamos mucho bagaje lector.