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¿Para qué sirve un informe de lectura?

¿Para qué sirve un informe de lectura?

No es que Ernest Hemingway sea de mis autores favoritos, pero se le atribuye una frase que me encanta: “Escribe borracho, corrige sobrio”.

Escribir es una tarea creativa que cada uno de nosotros encaramos de un modo distinto. Hay tantas técnicas, métodos y trucos para escribir o planificar como autores. Y si tenemos que hacer caso a las leyendas literarias, muchos grandes autores: Truman Capote, Ernest Hemingway, Jack London, William S. Burroughs o Jack Kerouac escribían bastante borrachos (tres de los cinco de esa lista murieron jóvenes por problemas derivados del alcoholismo, así que yo me lo pensaría antes de darme a la bebida); pero una novela o un relato no están acabados en el primer borrador, eso Hemingway lo sabía.

Después de escribir empieza la ardua tarea de corregir el texto. La corrección, esa parte vital del proceso creador de la que apenas nos hablan, quizás porque no es tan glamourosa como la primera, es sin embargo vital para tener una obra completa y lista para empezar a moverse en el mercado editorial.  Y aquí es donde os revelo algo que quizás no sea conocido por todos: no es una tarea solitaria.

Qué hace un informe de lectura

informe de lecturaEs necesaria la presencia de una mirada externa para corregir, alguien capaz de ver los fallos que a nosotros se nos han pasado. No me refiero solo al nivel ortográfico o gramatical, también es necesario repasar la lógica interna, los posibles fallos de trama y la coherencia de los diálogos. Alguien debe decirnos si hemos añadido escenas superfluas o nos hemos saltado algo importante. Las novelas se escriben, sí, pero no están acabadas hasta que se corrigen. Y no es una tarea sencilla.

El informe de lectura es algo vital, una mirada objetiva y profesional  al borrador de un texto que puede señalar los puntos débiles del mismo: desde faltas de ortografía y fallos en los verbos dicendi hasta errores de trama.

Sigue el ejemplo de las editoriales

Las editoriales suelen contratar a lectores externos para realizar informes de lectura (gente como yo, que leemos a la caza y captura de errores) para que le señalen, además, si el texto tiene la suficiente calidad literaria, público al que podría interesar y posibles mejoras que necesite el texto. Una tarea que para un autor no tiene precio; un buen informe de lectura nos ayuda a mejorar nuestra obra, nos hace ver si tenemos algún error recurrente (uso de muletillas, fallos de puntuación, expresiones incorrectas) y nos ofrece opciones para mejorar nuestro borrador.

Un informe de lectura es la versión profesional del lector cero y un enorme punto de partida que nos indicará además si necesitamos o no recurrir al segundo paso antes de terminar nuestra novela, la corrección del texto.

Un informe de lectura además (si es positivo y objetivo) puede enviarse a las editoriales junto a la carta de presentación y siempre será un valor añadido a tu manuscrito. Seguramente las editoriales pedirán los suyos propios para contrastar, pero es un paso y habla a favor de nuestra profesionalidad. Algo interesante cuando mandas tu manuscrito a competir contra otros cientos (no exagero)

Es cierto que al leer el informe de lectura no estarás de acuerdo con todo lo que te diga. Cierta dosis de humildad es necesaria para trabajar con uno, pero aun cuando haya puntos en los que prefieras que tu opinión y tu visión del trabajo prevalezca, el resultado de revisar equilibrando lo que aceptes del informe y lo que decidas no cambiar será mucho más profesional y con más opciones de llegar al lector.

Por | 2017-02-01T12:05:58+00:00 27 octubre, 2016|Recursos Narrativos|1 comentario

Acerca del Autor:

  • Hola.
    Tienes toda la razón, hasta por razones neuronales: como sabemos lo que queremos decir, la mente solapa el mensaje deseado con lo que hay en papel.
    Saludos.