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“Guerra y Paz”: Libro y Película

La mayor superproducción de la historia del cine tweet

“Guerra y paz”, dirigida por Sergey Bondarchuk es una película estrenada en 1966, si bien en muchos países se estrenó dividida en 4 partes entre 1966 y 1967 debido a su mastodóntica duración de 400 minutos (casi 7 horas). Precedida por la impresionante pero mucho más condensada y clásica versión hollywoodiense de King Vidor (de apenas 208 minutos de duración), nos encontramos ante la mayor superproducción de la historia del cine. Su presupuesto fue de unos 100 millones de dólares de la época, por lo que si ajustásemos los datos a la inflación, nos hayamos ante la película más cara de la historia, sin ningún rival que tan siquiera se le acerque. La película consiguió el óscar y el globo de oro para la Unión Soviética en plena Guerra Fría y algunas secuencias de batalla contaron con más de 140.000 extras provenientes del Ejército Rojo, si bien en una ocasión, su director dio que contó tan sólo con 12.000. Todo ello configuró un hito en la historia del cine para la adaptación de uno de los grandes clásicos de la literatura universal, “Guerra y paz”, de León Tolstói.

Imágenes irrepetibles

“Guerra y paz” supuso un titánico esfuerzo por parte de su autor, el ruso Sergey Bondarchuk. No contento con la magnitud del material literario en el que se basaba la película, este director se reservó el papel protagonista y escogió una forma de narrar en imágenes mucho más cercana al riesgo, experimentación y al virtuosismo que al clasicismo de la versión de King Vidor, haciendo aún más complicada si cabe su complejísima apuesta.

"Guerra y paz"Cuando las hermanas Wachowski estrenaron en 2003 “Matrix: Reloaded”, la primera secuela de su película “Matrix”, llegaron a confesar que acabaron hartas de cómo todo el mundo intentó copiar el las imágenes de la primera entrega, por lo que se obsesionaron en que los siguientes capítulos de la saga tuviesen unas imágenes imposibles de copiar debido a su espectacularidad (para ello se gastaron 40 millones de dólares en la icónica persecución automovilística de la cinta). Al conocer estos datos es imposible que a alguien que haya visto la versión de “Guerra y paz” rusa no piense “eso ya lo consiguió Bondarchuk.

La película cuenta con todo tipo de técnicas que van desde planos secuencia de una batalla (algo que nos lleva a pensar cuánto pudieron llegar a costar algunas tomas de la película, y fijaos que no hablo de planos sino de tomas…), pantallas partidas (más propias del cine de Brian De Palma que de una película épica y que llegan a confrontar dos imágenes perfectamente sincronizadas entre ellas con travellings de direcciones opuestas entre ellas), primeros planos en gran angular (la extrañísima secuencia de la cacería) o los más espectaculares travellings en picado jamás filmados (ya sea en secuencias de batallas o en bailes multitudinarios) que bañan constantemente su caudaloso metraje, como si el autor se hubiese propuesto realizar la empresa más costosa de la historia del cine de la manera más complicada posible.

"Guerra y paz"Filmada en un espectacular negativo de 70 mm la película nos deja para el recuerdo secuencias como la borrachera inicial en la que hasta aparece un oso, el baile real (espectacular, intimista y onírico a la vez), la batalla de Borodino (la más espectacular jamás filmada, con travellings de cadáveres de kilómetros y con un uso de los planos generales que haría palidecer al Peter Jackson de “El señor de los anillos”), el asalto a Moscú (con unos atardeceres visualmente portentosos) o el éxodo de los rusos (con un plano secuencia aéreo que durante varios segundos muestra kilómetros de extras), en un constante carrusel de imágenes irrepetibles, sin lugar a dudas, las más espectaculares jamás captadas por la cámara de ningún otro cineasta.

Bondarchuk y los suyos hicieron de esta superproducción una cuestión de estado y una demostración de lo que el sistema comunista podía llegar a conseguir frente al sistema capitalista, de manera que la película se convirtió en el emblema de un país (la URSS) y en una demostración del poderío de un sistema económico y político. Con momentos muy manipuladores desde el punto de vista político (la derrota convertida en victoria por parte del ejército ruso al final del tercer capítulo), la película es en el fondo una herramienta de propaganda soviética como en el pasado ya lo fue el cine de Eiseinstein. El rodaje de la película se extendió a lo largo de cinco años, uno de los más extensos de la historia del cine, a los que habría que sumar otros dos años de posproducción.

El libro y la película

A pesar del ejercicio de condensación de personajes del que goza la película frente a la película, ésta es en todo momento fiel a su fuente de inspiración, narrando la influencia que la invasión napoleónica tiene en la Rusia de Alejandro I sobre cuatro familias de aristócratas. El director polaco Andrzej Vajda dijo de la película que era línea por línea la novela en imágenes. La extrema fidelidad de la película hacia el libro hace que en ocasiones el ritmo se tambalee, pero no es habitual seguir con tanto interés la trama de una película de semejante longitud.

Bondarchuk y el cine

El cine de Bondarchuk siempre se caracterizó por su virtuosismo técnico y por su habilidad por las secuencias bélicas así como por las más intimistas. Su filmografía está plagada de secuencias bélicas y espectaculares, siendo su otra cinta más conocida otra historia de tintes napoleónicos como fue “Waterloo”, una de las superproducciones europeas más espectaculares de la historia del cine en la que volvió a demostrar su habilidad en las batallas multitudinarias, llegando a contar con más de 30.000 extras en algunas de ellas.

Sin lugar a dudas, Sergey Bondarchuk es uno de los más grandes maestros de cine épico que ha dado el cine.

A continuación tenéis algunos fragmentos de la película:

Por | 2018-01-24T11:50:29+00:00 23 enero, 2018|De la Literatura al Cine|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Ainhoa Uri
Ainhoa Urgoitia nació en 1976 y, aunque estudió derecho, desde siempre tuvo la necesidad de contar historias y su pasión por el cine se convirtió en su profesión. Comenzó escribiendo cortos, trabajando en diversos campos del audiovisual como fotografía, vídeo, videoclips hasta formar su propia productora y actualmente se haya inmersa en su primer largo documental que aborda el tema del éxito y el fracaso. Ha sido jurado en diferentes festivales de cortos y programadora del Festival Zinegoak. Escribe en varias revistas digitales como UndergroundLab critica cinematográfica.