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El Cuento de la Criada o el feminismo hace treinta años

Imagina que el mundo actual siguiera los derroteros que parecen evidentes. Que se llegase a convertir en una dictadura patriarcal fundamentalista cristiana cuyo origen es una crisis masiva de la fertilidad humana porque la humanidad ha degradado el medio ambiente. Eso es “El cuento de la criada”. Analiza las palabras que acabas de leer.

El cuento de la criadaDictadura. En su más cruda interpretación. Todos y todo está sometido a los líderes religiosos y políticos de la nueva sociedad. Como en toda buena dictadura, los chivatos y los adláteres del poder medran para que el miedo y la sujeción a las reglas permanezca. La diferencia entre la mafia y el sistema legal es que la mafia tiene su propio sistema legal, al margen del sistema que nos domina a todos.

Patriarcal. Imagina la explotación de la mujer más allá de lo inimaginable, tanto que cuando lo leas, experimentarás miedo del que te hace sobrecogerte. La columna vertebral llegará a dolerte. Y llorarás.

Fundamentalista. Bah. Una palabra muy utilizada. Tan utilizada que ha perdido la inmensidad de lo que significa y que podrás volver a sentir con la lectura de este libro. Si no tienes tanta capacidad de imaginación, la serie de TV que puedes ver en HBO te ayudará sobremanera. Además, es bastante fiel al texto aunque está actualizado con referencias actuales (como Tinder, por ejemplo).

Cristiana. Es la religión elegida por la autora, Margaret Atwood, premio Príncipe de Asturias de las letras del año 2008, pero puede ser cualquier religión.

No quiero desvelarte más de esta maravilla de la literatura universal que es “El cuento de la criada” de Margaret Atwood. Vivirás una distopía en toda regla, escrita en el año 1985 cuando todavía la URSS no se había desmoronado (pero estaba casi en ello) y pocos años antes de la caída del muro de Berlín. Podríamos comparar Gilead (el nombre de Estados Unidos tras la llegada de los salvadores) con cualquier estado islámico cuyo sistema legal se basa en la sharia. En Gilead es la Biblia.

Durante la “El cuento de la criada”, Defred (Offred) la protagonista…, sí, has leído bien De Fred pero todo junto, nos cuenta la historia en flashback, mezclando el presente donde está esclavizada como Criada y un pasado distópico hipersexualizado. Y hasta aquí puedo contar; o más bien, debo contar.

Sólo citaros una de las frases de Defred en la lectura del libro: “Nada cambia inmediatamente. En una bañera que se calienta el agua poco a poco, mueres escaldada antes de que lo adviertas”. Son dos pequeñas muestras de la gran obra que te traigo hoy. Puedes leerla con una revisión de la traducción realizada este año y también puedes ver en HBO la serie de TV. El único inconveniente puede ser que la tengas que escuchar en inglés, lo de los subtítulos ya van a gusto del espectador.

Disfrutaréis de muchos pequeños momentos machistas que son habituales en la sociedad, no sólo en 1985 sino en la actualidad y se dan por aceptados por la sociedad. Como última muestra de información de lo que puedes encontrar en “El cuento de la criada”, los hombres mandan y las mujeres se dividen en categorías: las Esposas (“estériles”) visten de azul o de verde vistoso, las Martas visten de verde pardo, cocinan y limpian, y las criadas visten de rojo con cofias blancas que les impiden verse las caras, destacando en cualquier paisaje como una gota de tinta en un papel. También existen las “no-mujeres” que son enviadas a las colonias a limpiar los residuos tóxicos y los traidores al régimen que son colgados públicamente (¿te suena?)

El libro de Atwood tiene influencias del Puritanismo de Nueva Inglaterra mezclado con las atrocidades del Wahabismo saudí, el Tercer Reich, la esclavitud norteamericana y el estado controlador comunista (no importa si URSS o Alemania del Este). Hay momentos en que recuerda al diario de Anna Frank aunque es mucho más profundo lo que nos narra, lo que nos muestra, lo que nos permite vislumbrar en las pinceladas de información que nos va entregando. El color, un sencillo detalle que nos muestra las diferencias con rapidez: vestidos rojos, vestidos verdes, vestidos azules, sábanas blancas, camionetas negras y los hombres con camisas negras. Y Defred alimentada como si fuera una cerda, controlada por la señora de la casa, como un animal que tiene que ir a la feria y ganar el primer premio.

La historia de Margaret Atwood sirve de recuerdo de lo delgada que es la línea entre el pasado y el presente.

el cuento de la criada

Nolite te bastardes carborundorum, bitches.

 

Por | 2017-05-25T09:01:01+00:00 25 Mayo, 2017|Reseñas|Sin comentarios

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