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Disciplina y enfoque, 10 consejos para mejorar tu productividad

Una vez que hemos empezado a adoptar las estrategias que evitarán que procrastinemos, debemos buscar estrategias que mejoren nuestra productividad cuando nos sentemos a escribir. Puede que nuestras horas del día estén bastante ocupadas y no encontremos el momento para sentarnos a escribir más allá de los dos minutos. O que no nos centremos cuando ya estamos dispuestos a plasmar la historia. No importa que sea un blog, una novela o un relato corto, escribir es como un ejercicio físico y mental: es necesario que adoptemos una pauta de repetición y sentarnos a abrir nuestro mundo interior para que se vuelque en el papel.

Disciplina y enfoque

Para ello, recordemos algunas técnicas que podemos utilizar cuando queramos disfrutar de nuestra pasión.

  1. Hay que conocerse a sí mismo: descubrir cuáles son las horas o la franja del día en las que mejor fluye nuestra creatividad y en cuáles no. Experimenta y descubre cuáles son.
  2. Si escribir es una prioridad, tendremoss que programarlo en la agenda como una actividad obligatoria que nos lleve a decir a los demás, o a otros compromisos, que ese tiempo ya está dedicado. Hay veces que no escribimos porque nos falta motivación, y un paso para ayudar a lograrla es planificarla como actividad diaria.
  3. Espacio para escribir: es necesario tener un rincón. Un lugar cómodo, en el que podamos estar todos los días; donde la programación mental diga que está en el tiempo de escribir y el resto del mundo no existe. En caso de que no tener esta posibilidad en casa, hay dos opciones: lo buscamos en un espacio público o le indicamos a los demás que estamos en ese período de tiempo de alguna manera visible: algunos románticos utilizan un sombrero para indicar que se está con dicha tarea, no se les debe molestar durante y se lo quitan al terminar.
  4. Planifica. La planificación no es un esquema detallado que no nos permita movernos. Es una simple guía que hará que escribir no sea vagar por los mundos de nuestra obra. De esta manera, investigaremos, nos documentaremos, haremos una lluvia de ideas (brainstorming), organizaremos nuestros pensamientos y los ordenaremos para que tener una dirección a seguir. Visualizaremos las escenas y nos pondremos en la piel de los personajes. En el caso de que sea un artículo, leeremos sobre lo que otros han escrito sobre el tema, tomaremos notas, leeremos las notas, y, al final, adelantándonos a cuando tengamos que retomar el trabajo, anotaremos algunas palabras sobre lo que vendrá a continuación. Cuando volvamos sobre la tarea, entraremos en faena con mayor rapidez.
  5. Eliminemos las distracciones. Lo hemos leído muchas veces, pero ¿cómo lo trasladamos a nuestra tarea? Primero, quitemos las notificaciones del teléfono y del ordenador. Cerremos las redes sociales y el programa de correo. Si no podemos, deberíamos contemplar la posibilidad de instalar algún programa que bloquee todo esto de forma temporal. Si te gusta escuchar música mientras escribes, utiliza auriculares cómodos. Demos una oportunidad a la música sin voces, del tipo que sea pero evitaremos que la letra te distraiga. Por último, pongamos el modo pantalla completa en la aplicación que utilicemos para escribir, de manera que todo el escritorio quede oculto y nada nos distraiga: sólo nosotros y las palabras. Hay aplicaciones específicas de escritura minimalistas que nos pueden ayudar aún más.
  6. Lograr el ritmo. Empezar de cero puede ser duro. Por ello, debemos probar con la escritura libre durante unos minutos como quien realiza estiramientos antes de correr. No hay por qué guardar lo escrito pero nos ayudará. Si nuestro proyecto es más largo que un artículo o un post en un blog, lo adecuado es que comencemos leyendo sobre lo que se escribió la última vez, pero sin caer en la edición: estás escribiendo, no editando, ni corrigiendo.
  7. Escribir a trozos. Hay personas que se pueden centrar en una tarea durante bastante tiempo, pero la mayoría no somos capaces. Si logramos tener nuestra atención centrada en la escritura durante un período corto, deberemos probar a entrenarnos para escribir en este intervalo. Para ello, podemos utilizar un temporizador donde pondremos 15, 20 ó 25 minutos (la técnica pomodoro) para ponernos a escribir lo más rápido posible hasta que se nos agote el tiempo. Entonces, nos levantaremos de la silla y nos olvidaremos del ordenador (para todo, incluso para navegar por la web) y el teléfono. Luego, volveremos a hacerlo de nuevo. Si en ese intervalo podemos escribir unas 300 palabras, debemos considerar que si lo hacemos durante unos cinco días de la semana, tendremos unas mil quinientas palabras al final de la semana y unas ciento treinta mil al año: una novela o dos. O una docena de relatos. O varios cientos de entradas de blog. Recordemos que un escritor tan prestigioso como Ken Liu escribe en su camino al trabajo y en el regreso a su hogar: logra escribir unas quinientas palabras. Mira lo prolífico que es y la calidad de lo que escribe.
  8. No dejes que el miedo nos frene. No permitamos que el perfeccionismo nos bloquee. Desarrollemos el trabajo con orden: escribir, finalizar, editar, simplificar y corregir. Debemos tener el borrador completo para poder avanzar. Si planificamos, es bueno que establezcamos metas parciales para cada fracción de tiempo que consideremos oportuna, siempre y cuando no sea superior a una decena de días. No es importante que pongamos un número de palabras como meta a alcanzar: puede ser un número de horas o minutos escribiendo. Las metas pequeñas nos llevarán a lograrlo con mayor rapidez, lo que nos animará y empujará a continuar.
  9. Recompensas. Siempre que alcancemos una meta parcial, tenemos que celebrarlo. No debemos, tenemos. Esa recompensa, una pequeña recompensa para un pequeño objetivo, una gran recompensa para un gran objetivo, será una herramienta poderosa para nuestro propósito. Si utilizamos la estrategia del calendario que comenté en el artículo anterior, podremos utilizarlo marcando las metas en el calendario. Reforzará la estrategia de la cadena.
  10. Adelantémonos y tengamos las herramientas preparadas: en cualquier momento, una idea, una característica de los personajes, un párrafo de la historia puede llegarnos en cualquier momento: mientras leemos, al levantarnos de la cama, cuando estamos viendo una película o caminando por la calle. Para ello, utilizaremos la herramienta que mejor se nos adapte. O las que consideremos necesarias, tanto digitales como analógicas, ya sea una aplicación en el teléfono como una libreta y un lapicero.

Hasta aquí mi ayuda para mejorar tu productividad en la escritura.

Y recuerda: lo fundamental es escribir y que disfrutes haciéndolo.

Por | 2017-08-29T11:20:45+00:00 29 agosto, 2017|Psicología del Escritor, Recursos Narrativos|Sin comentarios

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