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Conflicto y obstáculos: El arte de querer y no poder

Kurt Vonnegurt decía que en toda historia los personajes debían querer conseguir algo, aunque solo fuera un vaso de agua. La búsqueda de un objetivo es el motor esencial de una narración desde que se empezaron a contar historias, ya sea regresar a Itáca o encontrar un nuevo nombre a la Emperatriz Infantil, los personajes necesitan objetivos y lograrlo debe requerirles algún esfuerzo. Ese es el corazón de una narración, y no es algo sencillo de conseguir, porque hablamos de dos de sus piezas clave; conflicto y obstáculos. Una forma interesante de lograrlo es contestando a dos sencillas preguntas.

Qué pasa y por qué ocurre

Es bastante habitual pensar que historia y argumento son la misma cosa, pero en realidad hay un matiz que diferencia estos términos cuando los usamos en teoría de la narrativa.

Historia: La historia explica qué pasa en nuestra narración. Se trata de poner en orden los acontecimientos que hacen avanzar la trama, es nuestra línea temporal. Con la historia yo podía contaros que una niña pequeña va al bosque con una cesta de comida para su abuela y que, a mitad de camino, se encuentra con un lobo que le indica una forma mucho mejor de llegar.

Esta sería nuestra historia, los hechos desnudos

Argumento: El argumento es una historia explicada desde el punto de vista de causa efecto. O dicho más claro: las cosas ocurren por un motivo, es más, todo lo que ocurre tiene consecuencias. El argumento explica por qué ocurren las cosas.

La madre de la niña le advierte que mientras está cruzando el bosque no se entretenga y no hable con nadie, pero ella desobedece al hablar con el lobo y le da demasiada información. Ahora que el lobo sabe dónde hay una anciana indefensa, le indica a la niña un camino más largo de llegar a la cabaña antes y poder comérselas a las dos tranquilamente.

Una vez sabemos qué queremos qué pase en nuestra historia y por qué va a pasar vamos al siguiente paso: las cosas no deben ser sencillas. Nuestros personajes ya tienen sus objetivos; el lobo quiere comerse a las dos mujeres, la niña quiere llegar a casa de su abuela (sin conocer que le aguarda un gran peligro). 

Conflicto y obstáculos

Cuando ya sabemos qué pasa en nuestra historia y porqué pasa tenemos el conflicto, dos fuerzas antagónicas que chocan, el lobo quiere comer y la niña quiere llegar segura a casa de abuela, ambos personajes quieren sobrevivir. El conflicto es lo que le da vida al relato, lo que lo hace real. Le da fuerza e importancia a la historia que cuenta y permite captar el interés del lector. Nuestra historia se hace más potente cuanto más empatiza el lector con lo que le cuentan, cuando comprende los objetivos de los personajes y estos le generan algún tipo de emoción (no necesariamente positiva).

Pero un conflicto implica lucha, un enfrentamiento literal o no entre varias fuerzas que tratan de alcanzar sus objetivos. Hay conflictos metafóricos, un niño perdido en el desierto que quiere volver a su casa en las estrellas y que mientras espera al momento perfecto para hacerlo, le cuenta su historia a un aviador desesperado, que no puede arreglar su avión para regresar a casa, podría ser el conflicto superficial de El Principito, pero hay otro, más profundo: el dos personas que necesitan hacer un largo recorrido vital para comprender la naturaleza del amor. Aunque también pueden ser tremendamente literales si hablamos del largo recorrido que hacen dos hobbits para destruir un anillo mágico y destruir al mal que este conjura. Es una clásica lucha entre el bien y el mal.

¿Cómo desarrollamos el conflicto? Poniendo obstáculos, la resolución de un conflicto no debe ser sencilla. Simone de Beauvoir decía con toda la razón del mundo que las personas felices no tienen historia, para conseguir sus objetivos los personajes tendrán que resolver problemas y enfrentarse a dilemas. Deberán luchar (puede que literalmente) para conseguir lo que desean. “El guerrero a la sombra del cerezo” es una novela escrita por David Gil que trata de un joven noble, Seizo Ikeda, que debe vengar a su familia. Si Seizo desechase la venganza y decidiese llevar una vida apacible como comerciante en una ciudad apartada no habría nada que contar. Seizo tiene un objetivo, la venganza, para conseguirla deberá convertirse en un samurái, superar sus propias dudas y enfrentarse a los asesinos de su familia. El principal obstáculo de Seizo es él mismo y sus dudas sobre la necesidad del honor y la venganza, pero también se enfrentará a obstáculos más prosaicos: una infancia dura siendo huérfano, su entrenamiento para convertirse en samurái y el largo camino hacía los dominios del hombre que ordenó la muerte de su familia.

Una buena historia, necesita conflictos y obstáculos poderosos. Y conseguiremos que lo que contamos parezca totalmente único si somos capaces de usar el argumento para darles sentido.

Por | 2017-07-11T09:57:39+00:00 11 julio, 2017|Disección Literaria|Sin comentarios

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