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Cómo los conflictos definen a tus personajes

Saber crear un buen personaje es uno de los aspectos más importantes, si no el principal, a la hora de plantear una historia. Las novelas, en particular, salen muy beneficiadas si disponen de un buen elenco de protagonistas capaces de atrapar al lector en sus muchas páginas. Pensad en las grandes novelas clásicas y pronto comprobaréis que todas ellas son recordadas, en buena parte, por sus memorables protagonistas: el Quijote, Ana Karenina, Dorian Gray, Jane Eyre. Y también podemos decir lo mismo de las novelas con múltiples protagonistas, como la familia Buendía en Cien Años de Soledad.

Se ha escrito mucho sobre cuáles son las características que definen a un personaje bien escrito: que tenga una motivación creíble para sus actos, que haya un equilibrio entre sus cualidades y sus defectos… pero, en lo personal, mi elemento favorito a la hora de definir a un personaje son los conflictos internos que le afligen. De hecho, creo que es algo imprescindible para crear un personaje, protagonista o secundario, cuya evolución pueda resultar interesante.

Por conflicto internos me refiero a aquellos momentos en los cuales una persona se ve dividida entre dos caminos, pudiendo elegir solo uno de ellos. Por ejemplo, en situaciones como verte obligado a elegir una carrera universitaria cuando hay varias que te apasionan; o cuando dos amigos a los que quieres mucho se pelean y te ves en medio. La forma en la que cada uno elige gestionar estas situaciones, las decisiones que tomamos, son lo que nos define como personas. En muchos casos, la solución que le demos a estos conflictos puede cambiarnos la vida. Por eso es tan esencial entender cómo los conflictos afectan a nuestros personajes.

Conflictos y decisiones

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Vamos a tomar como ejemplo las películas de Star Wars. Los primeros seis episodios giraban principalmente en torno a la historia de la familia Skywalker: Luke, caballero Jedi, el héroe de la rebelión, y Anakin, que terminaría convirtiéndose en el lord Sith Darth Vader. Ambos son, respectivamente, el héroe y el villano de la historia, pero, ¿por qué estos personajes juegan esos roles tan definidos? ¿Qué es lo que hace que Luke sea el “bueno” y Anakin el “malo”?

Tened en cuenta que estos dos personajes comparten un origen similar: ambos empiezan como monjes Jedi, defensores de la justicia y la luz. Lo que ocurre es que, en el clímax de sus respectivas historias, sienten la tentación del lado oscuro que amenaza con desviarlos de su camino. Anakin, en el Episodio III, es manipulado por el Emperador Palpatine para que traicione a la Orden Jedi y se una al lado oscuro, a cambio de concederle el poder para salvar a la mujer que ama. Luke, por su parte, tiene su conflicto más claro en la batalla final del Episodio VI, cuando logra derrotar a su padre, convertido en Darth Vader; de nuevo el Emperador será la fuente de su tentación, pues intenta que Luke se abandone a su ira contenida y acabe definitivamente con la vida de Anakin Skywalker.

Pero, aunque ambos hombres siguen la misma senda y sufren los mismos conflictos, toman decisiones completamente opuestas: Anakin se deja llevar por el lado oscuro, se vuelve contra sus camaradas Jedi y se transforma en Darth Vader. Luke, sin embargo, resiste la tentación y se niega a quitarle la vida a su padre.

Y eso es lo que verdaderamente los define: Anakin es el villano de la historia porque, cuando tuvo la oportunidad de hacer lo correcto, repudió sus principios y optó por recurrir a la violencia, al asesinato, para conseguir lo que quería. Y Luke es el héroe porque fue capaz de perdonarle la vida a Darth Vader, a pesar de todas las atrocidades que había cometido.

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Esto, a primera vista, puede parecer algo muy simple, muy obvio, pero no lo es tanto en la práctica. Hay muchas novelas, películas, etc… que fallan en sus personajes precisamente porque no les plantean conflictos reales. Un conflicto tiene que estar justificado para ser creíble, para generar tensión en el lector: tiene que parecer que el personaje podría optar por cualquier opción. Luke tenía motivos de sobra para querer matar a su padre, pero también sabía que, de hacerlo, se convertiría en un reflejo de Vader; y por eso los espectadores estaban agarrándose a las butacas en ese momento de la película. De hecho, es precisamente esta decisión lo que provoca que Vader decida regresar al lado de la luz y acabar con el Emperador, en un acto de redención que sirve para cerrar el arco evolutivo de su personaje. En realidad, el momento en el que Darth Vader decide volverse contra el Emperador no es más que una reavivación de su conflicto original. Al mismo tiempo, no sería creíble que Vader quisiese matar al Emperador de no ser porque sabemos que el acto de su hijo ha logrado conmoverle.

La resolución del conflicto y sus consecuencias

Pero el conflicto no tiene por qué reducirse al clásico binomio del bien y el mal. Puede ser que el conflicto no tenga nada que ver con la moralidad, sino simplemente con una decisión difícil (por ejemplo, un triángulo amoroso). También son muy interesantes los personajes que oscilan entre ambos lados del espectro: por ejemplo, Bastian de la Historia Interminable comete muchos actos deleznables a lo largo de la novela, e incluso traiciona a su mejor amigo, Atreyu. Sin embargo, más adelante se arrepiente y se redime de estas acciones.

personajesEsto conecta con una de las cosas más interesantes de los conflictos internos, y es que pueden sacar a relucir los aspectos más complejos del corazón humano. Bastian, en el fondo, ama a su amigo Atreyu y no quiere hacerle daño, pero se deja llevar por la codicia y la ambición desmedida. Eso le provoca un gran sufrimiento con el que tiene que cargar durante el resto de la trama, hasta el momento de su redención, que es cuando el conflicto verdaderamente encuentra resolución.

A menudo, tomamos decisiones equivocadas porque no somos honestos con nosotros mismos y con lo que realmente queremos: volviendo al ejemplo de las carreras universitarias, pensad en una persona que quiere estudiar Literatura pero al final se inscribe en Derecho porque todo el mundo le dice que es una carrera más seria y con más salidas; probablemente, esa persona no será feliz porque no está haciendo lo que realmente quiere. Eso también puede ocurrir en vuestras novelas, y les añade a vuestros personajes muchos matices interesantes, los hace más humanos.

A fin de cuentas, un conflicto no se resuelve sin una decisión que salga realmente de vuestro personaje. Si el personaje está constantemente haciendo lo que otros le dicen, acabará careciendo de voluntad propia, y sus decisiones no tendrán peso ni valor para la narrativa. Además, el conflicto debe tener consecuencias visibles para el personaje, positivas, negativas o ambas: Bastian siente un dolor horrible por perder a Atreyu, pero también aprende y madura gracias a ese conflicto.

Así que, en resumen, el conflicto narrativo sirve, tanto para hacer a vuestros personajes más humanos, como para añadir emoción y suspense a la trama, porque vuestros lectores no sabrán cuál será el resultado, la decisión que tome finalmente el personaje. Tenéis que ser impredecibles, darles la sensación de que cualquier cosa podría suceder. Esa es la clase de truco que mantiene enganchado al lector.

Lo cierto es que el tema da para largo, por lo que, por ahora, lo dejaremos aquí. Si habéis disfrutado de la lectura, estad atentos porque probablemente haya segunda parte. Espero que hayáis disfrutado de la lectura. ¡Hasta la próxima!

Por | 2018-02-09T09:36:45+00:00 9 febrero, 2018|Recursos Narrativos|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Pablo José Terol Orozco
Pablo José Terol Orozco nació en Cádiz en 1993 y ha vivido entre libros desde que tiene memoria. Se graduó en Derecho por la Universidad Pablo de Olavide, especializándose en la rama del Derecho Constitucional. Aunque su carrera profesional le haya llevado en una dirección distinta, nunca ha abandonado su amor por la literatura en todas sus formas y géneros. Ha publicado varias historias en colaboración con diversos editoriales, blogs y otras entidades, y obtuvo el 2º puesto en el certamen literario Premius Interius, convocado por Triskel Ediciones.