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Autor del Mes: Miguel Hernández

Este mes voy a romper la dinámica de los autores, sabéis que me inclino por escritores extranjeros y normalmente algo más actuales y ¿Por qué? Pues… por múltiples razones. Me apetecía hablar de un autor español de mi  tierra, Alicante; de un poeta, aunque como os contaré también escribió algunas obras de teatro; de un hombre que hoy, 30 de Octubre (día en que empiezo a escribir este artículo) hubiera cumplido 107 años, muchos, es cierto; y sobre todo porque este año se cumple el setenta y cinco aniversario de su muerte y me apetecía hacerle un pequeño homenaje con estas líneas, unas pocas pues de Miguel Hernández, el poeta del pueblo,  aunque se ha dicho mucho, nunca es suficiente y aunque no espero decir mucho más de lo que ya se conoce a fecha de hoy, si espero ayudar a que se le conozca un poco más.  Allá vamos.

Su biografía

Miguel HernándezMiguel Hernández Gilabert nace un 30 de Octubre allá por el año 1910 en la ciudad de Orihuela (Alicante) en el seno de una familia humilde dedicada a la crianza del ganado caprino. Tercero de siete hermanos, se vio obligado a  ayudar en las tareas de pastoreo cuando tan solo contaba con siete años junto a su hermano Vicente, el otro varón de la familia, que le enseña el trabajo de pastor. Compagina este con los estudios hasta los quince años, consiguiendo terminar el bachillerato y aunque los jesuitas le ofrecen una beca para seguir estudiando, su padre la rechaza obligándole a trabajar como pastor a tiempo completo así que en 1925, deja los estudios. No obstante, el gusanillo de las letras ya había empezado a roerle por dentro y aprovecha los tiempos muertos de su trabajo como pastor para leer, sobre todo poesía, empezando a escribir sus primeros versos poco después.

El canónigo de Orihuela, Luis Almarcha, conocedor de su afición le facilita obras de San Juan de la Cruz, Virgilio, Gabriel Miró y otros para seguir fomentando en él el interés por la literatura. Sus frecuentes visitas a la biblioteca pública de Orihuela le llevan a crear un grupo literario que celebraba sus reuniones en la tahona de su amigo Carlos Fenoll. A destacar el nombre de uno de sus componentes, Ramón Sije, oriolano como Miguel con el que compartía gustos literarios y primeras publicaciones. Sije  falleció a los veintidós años como consecuencia de una infección y  nuestro autor le dedica uno de sus más bellos poemas  “Elegía”  (Os invito a escuchar esta versión).

Como autor autodidacta que fue, pasaron por sus manos los grandes escritores del siglo de oro de la literatura española, sus verdaderos maestros.

Cansado de hacer que el vicario le pasara sus versos a limpio, consigue comprar una máquina de escribir por trescientas pesetas que carga al hombro todos los días para escribir sus poemas a partir de ese momento el mismo y tan solo unos días más tarde, en marzo de 1931 le concedieron el único premio que recibió en vida por uno de sus poemas.

En su segundo viaje a Madrid, 1933,  consigue un puesto de trabajo como redactor de la enciclopedia “Los Toros”, comenzando a relacionarse con otros autores de la época como Vicente Aleixandre y Pablo Neruda hasta que estalla la Guerra Civil. Su afiliación al bando republicano y el realizar funciones de comisario político del Partido Comunista durante el conflicto bélico le llevaron a estar condenado a muerte tras el mismo, pena que fue conmutada quedando en prisión hasta que en 1941 es trasladado al reformatorio de Adultos de Alicante, donde comparte celda con Buero Vallejo y enferma gravemente. Una fuerte bronquitis, el tifus y la tuberculosis acabaron con su vida el 28 de marzo de 1942 cuando tan solo contaba con 31 años.

Su obra

La obra de Miguel Hernández es principalmente poética, obra que recupera de nuevo protagonismo tras el fin de la dictadura. Es en 1925 cuando empieza a escribir sus primeros versos inspirados en todo lo que le rodea y que por aquellos tiempos es el entorno natural donde trabaja cuidando el rebaño de la familia. El primer poema que publica, lo hace en el periódico de su pueblo, Orihuela, colaborando a partir de ese momento en prensa local y provincial en la que se prodiga buscando su estilo, influenciado en ese momento por todo aquello que lee y que conforman un conjunto de arte menor diestramente escritos.

Perito en LunasNo es hasta 1933 cuando publica su primer libro “Perito en lunas” comenzando  a publicar en prensa de Madrid.

De Miguel Hernández podríamos decir que es un epígono de la Generación del 27, de hecho se le encuadra en ella más por  afinidad estética y personal que por la fecha en la que sus obras ven la luz. Hay que tener en cuenta que Góngora está presente en esta generación y “Perito en lunas” su primer libro, también cuenta con la presencia de este autor en la inspiración de sus versos. También en su obra posterior “El rayo que no cesa” (1936) de métrica más compleja, tiene características del 27: el amor como centro de sus versos empleando elementos simbólicos de origen natural. También se implica en llevar el teatro al mundo rural, a la calle, como lo hace Lorca, llegando a escribir cinco obras. Como dato curioso me permito mencionar lo que algunos estudios llegaron a proponer, la llamada “generación del 36”. En ella se pretendió incluir a todos aquellos autores que nacieron a partir de 1910 y se formaron como escritores durante la república, como Miguel Hernández, pero la disparidad en la trayectoria de los autores que intentaron incluirse hizo imposible que esta idea saliera adelante.

Pero la poesía Miguel madura y transforma conforme se acerca la Guerra Civil notándose en sus versos el compromiso,  “Viento del pueblo” (1937) y “El hombre acecha” (1939) están llenos de amargura por los momentos que se viven. Su último libro, “Cancionero y romancero de ausencias” recogen los poemas escritos en prisión hasta el día de su muerte

Si queréis conocer un poco su obra os dejo este enlace del periódico Información de Alicante que el pasado año quiso homenajearle publicando lo que consideran son sus diez poemas imprescindibles. Echarle un vistazo, merece la pena.

No quiero despedirme sin mencionar y dejar uno de sus poemas que más me gusta y enternece Nanas de la cebolla. Este poema lo escribe en 1939 tras recibir una carta de su mujer en la que le indica que “tan solo tienen para comer pan y cebolla” y que como tantos otros de sus poemas se han musicalizado una y otra vez.

Bueno, como he dicho al principio, lo escrito por mi tan sólo son unas líneas. Pero son escritas con un profundo respeto y admiración por un poeta que más que poeta, es pura inspiración.

Sed buenos… y leed mucho.

Por | 2017-11-13T10:15:28+00:00 13 noviembre, 2017|Autor del Mes|Sin comentarios

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